Actualmente practicar deporte es una actividad que está en auge en muchos ámbitos, y cada vez son más personas las que dedican su tiempo libre a ejercer alguna disciplina.

Tanto es así que el iOT (Internet Of Things) ha aprovechado esta situación para introducirse dentro de este mundo, en concreto, en el ciclismo.

Aquellas personas que practican esta disciplina son conscientes de que una bicicleta en buenas condiciones es esencial a la hora de salir a rodar. El ciclismo, bien sea de montaña o carretera, puede llegar a ser un deporte peligroso dado que intervienen muchos factores difícilmente controlables por el ciclista. A raíz de esto, mantener la bicicleta en condiciones óptimas ayuda a reducir el riesgo en cada salida.

Una de las principales causas de accidente evitables por el ciclista es una mala presión en las ruedas, ya que puede desencadenar en: malas tracciones en el terreno en el que se esté circulando, aumento de probabilidad de daños en la cubierta, menor rendimiento en la toma de curvas, menor eficiencia en el pedaleo… entre otras.

No obstante, conocer la presión óptima para circular es una tarea complicada, ya que intervienen diferentes agentes que varían en función de distintos escenarios (tipo de rueda que se utilice, el estado del terreno, la disciplina, el peso del ciclista…). Condiciones que hacen difícil garantizar, al cien por cien, que la presión que llevan las ruedas cuando se está rodando es la correcta.

Es en este aspecto en el que entra iOT (Internet Of Things), abriéndose paso en uno de los puntos más importantes de dicha disciplina: el único punto de contacto que existe entre el terreno y la bicicleta, las ruedas.

La propuesta consiste en unos sensores especiales para la medición de presión de los neumáticos de la bicicleta. Con estos sensores es posible conocer la presión a la que se encuentran las ruedas en tiempo real y, gracias a su alta precisión y frecuencia de muestreo, garantiza la fiabilidad de los datos. Estos sensores cuentan con una autonomía de 300 horas, haciendo sencillo su mantenimiento.

El principal medio en la que se reciben esos datos es mediante una aplicación móvil del propio fabricante. Desde dicha aplicación, se puede personalizar y ajustar el rango de presión en el que se desea circular, ya que cada ciclista dispondrá de una presión óptima según sus circunstancias.

Dispone de tres tipos de protocolo de comunicación: NFC, ANT+ y BLE.

  • NFC (Near Field Communication): se trata de una plataforma de comunicación de datos inalámbrica. Diseñada, especialmente, para dispositivos móviles. Su ventaja principal es su alta velocidad de comunicación y transferencia de datos. Dispone de un alcance reducido, no obstante, suficiente en esta aplicación. Uno de sus usos principales se centra en el pago mediante telefonía móvil.
  • ANT+: protocolo de comunicación inalámbrico utilizado principalmente en dispositivos centrados en el deporte. Actualmente, la gran mayoría de los dispositivos utilizados para este fin disponen protocolo ANT+, aumentando las posibilidades de comunicación entre diferentes fabricantes y permitiendo múltiples conexiones instantáneas.
  • BLE (Bluetooth Low Energy): protocolo de comunicación Bluetooth 4.0.

Gracias a la gran versatilidad de estos protocolos de comunicación existe la posibilidad de comunicación e intercambio de datos con aplicaciones de distintos fabricantes. Por lo tanto, existe un gran abanico de posibilidades a través de las cuales se pueden recibir los datos, no solamente desde la aplicación del propio fabricante.

Como característica adicional, disponen de una luz led que cambia de color si el valor de la presión no se encuentra dentro del rango programado. Lo que resulta muy atractivo ya que no depende directamente de un dispositivo adicional para conocer el estado de la presión, solamente con un simple vistazo al sensor se obtiene dicha información.

En cuanto a la instalación, estos sensores son muy sencillos de colocar, se introducen en la válvula de inflado de la rueda, lo que no conlleva una implementación ni coste adicional.

 

Dada la importancia de la presión de las ruedas de una bicicleta, puede que este nuevo proyecto tenga un gran impacto dentro del mundo del ciclismo. Incluso, puede llegar a desencadenar la necesidad de implantar iOT en este ámbito. Cabe destacar que existen más aplicaciones de iOT enfocadas a este mundo, por lo que podría tratarse de un nuevo nicho de mercado.

Para concluir, personalmente y como amante del deporte, considero muy atractiva la idea de conocer este tipo de datos ya que pueden prevenirte de un accidente incluso, pueden aumentar tu rendimiento en el rodaje.

Pero también soy partidaria de utilizar responsablemente estos avances. Un exceso de control de todas las variables que es posible controlar, podría sumergirte y depender de todos los datos durante un entrenamiento. Como consecuencia, resulta complicado disfrutar de la actividad al tener tantas imposiciones durante la etapa (ritmos medios, frecuencia cardiaca, velocidad, umbrales de rendimiento, etc).

Con un uso prudente de estas tecnologías se podrá disfrutar más del aire libre, de la naturaleza, de la velocidad, de la adrenalina, de la desconexión, la superación, la satisfacción personal y se disfruten al máximo las horas en las que nos podemos sentir realmente libres.