El teletrabajo ha llegado a España como un parche, pero se quedará como el nuevo uniforme que vestirán muchas empresas. En tiempo récord, las organizaciones se han adaptado al nuevo escenario y muchas han visto en el teletrabajo una vía de escape para garantizar la productividad y la continuación del negocio.

Ahora que volvemos a la rutina tras el parón estival, vemos cómo el espacio de trabajo está dejando de ser íntegramente físico o digital: en muchos casos, requiere ser fluido, un modelo intermitente entre ambos. Más allá de parches para salir de la crisis del coronavirus, las empresas deben adaptar sus entornos de trabajo para hacerlos colaborativos y seguros a largo plazo.

La crisis ha reordenado prioridades y ha enseñado a una sociedad obsesionada por la planificación y la previsión que muchas cosas pueden cambiar en muy poco tiempo, independientemente de nuestras intenciones y deseos. Como dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. De cómo saldremos de esta crisis, como sociedad y economía, poco se sabe, pero está claro que, quien esté mejor preparado, más posibilidades tendrá de mantener su competitividad.

Ciberamenazas

Por eso mismo, las empresas deben estar mentalizadas y preparadas ante cualquier escenario. Las ciberamenazas son más numerosas, variadas y sofisticadas. Más allá de parches temporales, el CSO debe asegurar que la infraestructura IT es sólida y la cultura proclive a garantizarlo. El teletrabajo no es ya una solución temporal, y no puede desplegarse con garantías sin un proceso intencionado, con objetivos claros. Para ello, no solo hay que entender las amenazas que afrontamos, sino poseer una visión integral de las operaciones y del uso se le está dando a la red corporativa.

Los procesos de IT son cada vez más ubicuos y permean prácticamente todos los procesos de negocio. Por otro lado, cada vez tiene más protagonismo la nube híbrida, con los retos asociados. La infraestructura IT es cada vez una parte mayor del núcleo de la empresa, y cada vez corre mayor riesgo de ser un punto vulnerable. La superficie de exposición es mayor que nunca y, como los CSO saben, la ciberseguridad absoluta no existe: para ellos, es imposible fallar tan siquiera en una sola ocasión, pero para los cibercriminales, basta con acertar una vez.

Muchas empresas alargarán el teletrabajado hasta final de año. Muchas otras, incluso lo incorporarán a largo plazo, combinándolo con el presencialismo. Garantizarlo con seguridad y eficacia es una labor necesaria y compleja, en la que intervienen mecanismos legales, culturales y tecnológicos. Por tanto, el enfoque debe ser integral.

Hoy más que nunca, en el mundo empresarial colaboran perfiles muy diversos entre las áreas de IT y negocio. Por ello, es especialmente relevante recurrir a un modelo de gobernanza IT robusto, pero flexible. La crisis nos ha enseñado que, en tiempos difíciles, hay que colaborar para salir adelante. Ante el reto del teletrabajo, el CSO tiene una oportunidad de oro para ser el catalizador de dicha colaboración en su organización.