Soluciones y consultoría, Tecnología

Cómo llegué a ser consultor SAP: experiencias personales

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Orlando Dócimo

En los comienzos de mi carrera profesional no me planteaba ser consultor SAP, de hecho, cuando comenzaba mis estudios de Ingeniería Industrial en la UCAB (Caracas, Venezuela) mis expectativas estaban centradas en lo que parecía ser una apuesta muy fiable y además totalmente relacionado con lo que, para ese momento, pensaba que me apasionaba: trabajar en una refinería de petróleo, petroquímica o una planta termoeléctrica… el destino tenía otros planes para mí.

Expectativas vs realidad

Después de hacer varias visitas industriales a todo tipo de instalaciones, fábricas y empresas y una larga lista de propuestas que no me convencían, decidí comenzar por prestar mis servicios de “becario” a una start-up de telefonía móvil pionera en la introducción de GSM en Latinoamérica. Lo que sería un trabajo temporal para completar las prácticas profesionales, derivó en una contratación, en la realización de mi trabajo de fin de carrera y en una contratación para pertenecer el equipo de Process & Quality de la empresa. Gran acierto, mi decisión. Tuve la oportunidad de conocer casi todos los procesos de negocio, entender lo que era la gestión de procesos, sistemas de la calidad (fuera del ámbito teórico-académico) y cómo se mueven las relaciones en los ámbitos profesionales. Más de cinco años de experiencia en esa empresa me llevaron a un punto dulce profesional en el que tuve la suerte de conocer de cerca a nuestros amigos de SAP. Fue el mi primer contacto con el gigante que, hasta el día de hoy, sigue siendo mi fuente de sustento profesional.

Situaciones sociopolíticas que no vienen al caso hicieron que mi vida diese un cambio, mudanza de continente, nueva ciudad, toda la vida en dos maletas y comenzar desde cero. En Valencia, busco una posición similar a lo que estaba llevando a cabo, definición de procesos de negocio, integración con sistemas de gestión, etc.

Currículum arriba y abajo y sin prácticamente darme cuenta estaba trabajando de Comercial de una empresa comercializadora de electricidad en el mercado energético para la PYME. Bien, pero, ¿de comercial? ¿cómo me van a querer contratar de comercial si yo no puedo vender ni un chicle? ¿Qué me ha hecho pensar que era buena idea presentarme a este trabajo? ¿Qué le he dicho a mi entrevistador para convencerle de que era buena idea contratarme para ese puesto? Pues allí vino una gran revelación, el aprender a tener una actitud comercial es un activo que valoro muchísimo.

Después de innumerables intentos fallidos y de unas cuantas sesiones de ayuda, formación y coaching con mi jefe y gracias a haber cultivado unas excelentes relaciones con mis compañeros (que ahora son amigos entrañables) de equipo, logré firmar más de un contrato exitosamente. Prueba superada, pero las campañas se acaban, los retos cambian así que seguí moviéndome en el ámbito laboral, pasé por call centers de empresas de telefonía móvil, también por áreas de proceso en empresas de cable, contratos por proyectos y con mucha paciencia fui forjando un perfil más completo desde el punto de vista profesional.

Llegó la consultoría SAP

En todo ese tiempo, en el cual iba adquiriendo el conocimiento sociocultural necesario que todo expatriado requiere para lograr una adaptación exitosa, iba buscando nuevas oportunidades, hasta hubo varios intentos de emprendimiento, que, aunque infructuosos fueron también muy valiosos para ayudarme a conocerme más a mí mismo y aprender a elegir a los eventuales socios de un negocio, pero esto es harina de otro costal.

El hecho es que la oferta para convertirme en consultor SAP llegó tan por casualidad que parece de mentira.

En esa conversación de asado en la que mencionas que se te acaba tu proyecto y tu contrato por obra y servicio consecuentemente también se acaba, en ese momento donde mencionas la palabra mágica SAP y tu interlocutor te lanza la pregunta: ¿Pero tú conoces SAP? ¿Con qué módulos has trabajado? Y tú le respondes: he sido usuario clave en un proyecto de implantación en una empresa de telecomunicaciones, pero eso fue hace más de 5 años, me acuerdo bastante poco la verdad.

Estas frases, o unas muy parecidas fueron suficientes para llevar una entrevista con la persona más entusiasta, visionaria y bondadosa con la que he trabajado. Después de la entrevista y de su frase “comienzas el lunes” pero solamente te puedo pagar por lo que sabes de SAP que es nada y por lo cual, aunque tienes más de 9 años de experiencia profesional, con todo lo que ello implica, tienes que empezar nuevamente desde cero, como consultor Junior.

A partir de ese momento mi vida como profesional ha dado un giro importantísimo por varias razones.

Y, ¿qué hace un consultor SAP?

Desde los inicios, los fundadores de SAP hacían básicamente lo mismo que hacemos nosotros ahora o, mejor dicho, el consultor SAP ahora hace lo mismo que hacían los fundadores al principio.

Y, ¿qué es? acercarse lo más posible al negocio, al usuario, para obtener información de las actividades que lleva a cabo, cómo las lleva a cabo y modelar ese proceso en la solución que estemos implementando.

Obviamente esto requiere un conocimiento profundo de la funcionalidad que ofrece el sistema y requiere que conozcamos las necesidades de nuestros usuarios, las necesidades del negocio de nuestros clientes. Luego el “arte” está en mapear esos requerimientos o necesidades con las opciones que ofrece el sistema.

Un consultor SAP debería estar en capacidad de aportar la mejor solución posible, en base al conocimiento del sistema, del negocio y de su experiencia, para lograr este objetivo es indispensable que el consultor SAP se prepare, estudiando mucho y haciendo muchos proyectos, y esto nos lleva al siguiente punto, cosas que adoro de ser consultor SAP.

6 razones por las que adoro ser consultor SAP

Combinación perfecta

La primera de ellas es que me dedico a una profesión que combina una proporción exacta, al menos desde mi punto de vista, entre lo que podríamos llamar el trato con el cliente, el trato y el trabajo en equipo, la investigación y aprendizaje continuo, la argumentación y la negociación y sobre todo una gran cantidad de aventuras.

La consultoría SAP es la proporción exacta entre trato con el cliente, el trabajo en equipo, la investigación y aprendizaje continuo.

No hay dos días iguales

La segunda es que trabajar en consultoría me ha dado la oportunidad de “cambiar de trabajo” cada determinado período de tiempo. Teniendo en cuenta que cada implantación puede ser con un cliente distinto, que se dedica a un negocio distinto, que tienes unos interlocutores distintos en localizaciones diversas…es como tener varios trabajos lo cual hace muy difícil aburrirse.

Te relacionas con mucha gente

La tercera es que, además de cambiar de trabajo porque cambias de proyecto, también puedes cambiar de equipo de trabajo, con lo cual conocer una cantidad ingente de personas y de todas y cada una de ellas tienes la oportunidad de llevarte algo de aprendizaje y, sobre todo, puedes también influir en ellas para dejarles algo de tu huella en ellas, eso es extremadamente satisfactorio.

Conoces mundo

La cuarta es que, este trabajo me ha llevado a darle la vuelta (literalmente) al planeta. No os contaré de las anécdotas derivadas de las horas en aeropuertos, hoteles, fábricas y plantas industriales de todo tipo, conversaciones que trascienden lo meramente técnico, en fin, conocer todas estas culturas y formas de ver la vida, no puede ser otra cosa más que enriquecedor para el ser humano.

Aprendizaje constante

La quinta, pero no menos importante es el estudio constante. El “conocimiento os hace libres” dice una gran sabia de este negocio, “todo está en las notas OSS”, dice otro gran sabio. El hecho es que trabajar como consultor SAP te permite estar siempre aprendiendo algo nuevo. Y cuando digo siempre, no exagero. Estamos contantemente aprendiendo cosas, bien sea porque encontramos una funcionalidad que no hemos implementado anteriormente (o no nos acordamos, que suele ser más frecuente con el pasar de los años) o porque es algo totalmente nuevo que ha aportado SAP. No paramos de aprender y esto me encanta.

Compartes conocimiento

La sexta razón es que ser consultor SAP te permite regalar este conocimiento. Siempre que estás en un proyecto vas a compartir y regalar tu conocimiento a otras personas: Puede ser a un usuario clave, un usuario final, un consultor junior o también algún compañero despistado. Una de las cosas más placenteras que hay en este trabajo es formar a otra persona.

Podría seguir y añadir más razones, pero no es la idea y además también quiero comentaros la contrapartida, lo que se nos pide, las exigencias de este negocio.

Los retos a los que nos enfrentamos

Un consultor tiene que ser un buen comunicador, tiene que gustarle trabajar con otras personas, escuchar y ser escuchado. Es fundamental que el consultor sepa (o aprenda) a preguntar y a generar el debate necesario para obtener la información que necesita para luego revertirlo en un proceso bien modelado en el sistema.

Pensamiento lateral

La creatividad es un punto fundamental en el que tenemos que trabajar los consultores. En muchas ocasiones nos vemos en situaciones en las que, sin una visión lateral del asunto estaríamos atrapados en un callejón sin salida. Tenemos que aprender a ser creativos, dedicarnos tiempo a ver los problemas con una óptica distinta o alternativa.

Actualización

Cada vez más, por el rumbo que tiene la tecnología, nos enfrentamos a una velocidad muy rápida de adopción de la innovación lo que deriva en una cantidad ingente de información que tenemos que ser capaces de devorar, interpretar, entender y muchas veces, transmitir. Esto es realmente duro y si a alguien no le entusiasma leer, no le gusta investigar y no le gusta dedicar alguna que otra hora de sus noches o fines de semana a leer literatura relacionada con el trabajo…que no se haga consultor SAP.

Seleccionar qué información aporta valor

La contrapartida del reto anterior suma otro reto asociado y es la capacidad de ser selectivo en cuanto a la gestión de la información. Es muy importante aprender a discriminar, de toda esa cantidad ingente de información que estoy recibiendo, con cuál me voy a quedar.

Ser especialistas vectoriales

También es retador el hecho de hacernos cada vez más “especialistas” en algún, o algunos, sectores. Obviamente con el pasar de los años vamos haciendo más proyectos, en más tipologías de negocio y con la repetición nos vamos haciendo “especialistas” en varios negocios. Vamos entendiendo cada una de las casuísticas y los matices que hacen las diferencias entre los negocios y somos capaces de entender desde los procesos JIT típicos de la automoción, los procesos de validación típicos de los negocios de la industria farmacéutica o los controles fitosanitarios de la alimentación. El consultor SAP tiene el reto de aprender del negocio al que se enfrenta en la implantación.

Resiliencia

El otro reto es algo que hemos podido experimentar los últimos meses con la pandemia. Nuestros esquemas de trabajo, de interacción con nuestros seres queridos y nuestra realidad puede cambiar en un segundo, de un plumazo. Esto es así y pone de manifiesto otro gran reto al que nos enfrentamos los consultores: debemos tener la capacidad de ser flexibles ante las situaciones. La resiliencia es un factor fundamental, debemos ser capaces de adaptarnos a los cambios y aceptarlos consecuentemente.

En suma, es un trabajo muy bonito para la persona que le guste y es, al mismo tiempo, muy exigente.

 

Rafa Pérez

Posiblemente la primera vez que escuché hablar de SAP, lo primero que pensé fue un palabra comúnmente usada en valenciano “saps” (sabes en castellano) como un reafirmación respecto a tu interlocutor.

Con el paso del tiempo, esas tres letras han cobrado un significado mayor; mucho más allá de esa leyenda que les atribuye el significado de “Sistemas”,  ”Aplicaciones” y “Procesos”; para mí, además de ser el centro de mi desarrollo laboral también supone una serie de vivencias y personas con las he interaccionado gracias a esta herramienta.

Cuando me planteé la posibilidad realizar un máster SAP me encontraba ampliando mi formación en el sector de las energías renovables, y en ese momento tuve la oportunidad de conocer más a fondo el mundo SAP e iniciarme en un proyecto que tantas veces había escuchado en boca de Miguel Giménez “Miguelón”, sin duda esa voz que me invitaba a dar el paso hacia un cambio radical me indicó el camino correcto.

A partir de ese momento y durante el desarrollo del Máster SAP S/4HANA Sales & Retail de EDEM, el hecho de escuchar la experiencia de lo que significa ser Consultor SAP de la mano de Aurora Belda o Ausias Mulet; fue un refuerzo de la decisión había sido la acertada, no solo por la oportunidad laboral que brinda el tener conocimiento en esta materia, sino por el aporte de conocimiento añadido a mi formación como ingeniero; dándole forma dentro de esta herramienta a los procesos físicos que ya conocía; tanto por mi formación previa, como por mi experiencia laboral.

En muchas ocasiones pensamos que los primeros meses en un nuevo empleo deben ser considerados como formación o adaptación a los nuevos procesos. Basado en mi experiencia considero que un consultor SAP tiene la necesidad de ser curioso de manera constante, no solo por lo que el propio SAP pueda ofrecer en cada una de sus actualizaciones, sino porque además vivimos en un mundo cambiante que no ha parado de evolucionar en la forma en la que se desarrollan los procesos industriales. Es imposible imaginar formas de trabajo actuales utilizadas 30 o 40 años atrás, y cualquier consultor SAP mantener una comunicación fluida con el cliente para conocer cómo trabaja y saber solventar de manera eficiente potenciales incidencias.

Al pensar en las tareas diarias de un consultor SAP, es posible que se caiga en el error de visualizar a una persona que venga del entorno informático y se dedique a redactar líneas de código todos los días. Sin embargo, un consultor SAP ve más allá; sin duda un mínimo interés por lo que significa la informática es necesario, pero sobre todo el interés debe versar en conseguir alinear a la empresa y los intereses de negocio con SAP, ejerciendo de traductor entre ambos, gestionando el conocimiento de las personas que en un futuro serán usuarias de la herramienta.

Me gustaría finalizar invitando a conocer SAP desde un sentido más global, no solo desde el punto de vista de la consultoría, ya que cada vez más empresas han optado por el uso de esta herramienta. Por ello, el conocimiento de SAP a un nivel más sencillo puede facilitar el desarrollo personal y la entrada en el mundo laboral.

El conocimiento de SAP a un nivel más sencillo puede facilitar el desarrollo personal y la entrada en el mundo laboral.

¿Quieres ver cómo es el día a día de un consultor SAP? Acompaña a Rafa y África en un día en la oficina

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